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"Con la expresividad de un búho ..."

Marzo 2009
Fotos: un pequén (Athene cunicularia) en Lo Barnechea, Santiago, Chile.

Llevo algunos años detectando parejas de pequenes anidando en los alrededores del sector donde vivo. Estos búhos se caracterizan por aprovechar pequeñas cuevas en sectores relativamente áridos para nidificar y cuidar a sus crías. De ahí su nombre en inglés: Burrowing Owl o búho cavador. Se da en esta especie, que ambos padres alternadamente se mantienen vigilantes muy cerca de la cueva, aprovechando cualquier hora del día y de la noche para cazar y alimentar a la prole.

En estos años de observación he visto como estos rapaces, lejos de una actitud displicente o incluso tímida, se mantienen firmes en su posición aunque me acerque. Firmes hasta los metros finales, momento en el cual salen volando decididamente a posarse cerca, ya que la idea es más bien atraerme a otro lugar lejos del nido, más que huir de un amenazante humano.


Mirada atenta de un pequén

Es así como con detención he podido ver que algunas de las características corporales más significativas en los búhos, se transforman en oportunidades de capturar expresiones casi humanas. Me refiero a sus enormes ojos y la capacidad de rotar su cabeza con total libertad. Entendamos algo claro: es un error tratar de atribuir expresiones antropomórficas a animales que se comunican corporalmente de diferentes maneras a los seres humanos. Pero eso no impide al fotógrafo de naturaleza captar algunas de las expresiones de estas aves de modo que al espectador de las fotos le expresen sensaciones más claras. Es así como el notable fotógrafo de fauna Frans Lanting ha desarrollado una impresionante carrera fotografiando diversos animales en ángulos y composiciones que provocan esa asociación de sentimientos humanos con la cual todos nos identificamos rápidamente.

Fue precisamente con esta idea en mente, que luego de lograr varias fotografías de estas aves en los años anteriores, decidí buscar nuevas tomas que lograsen capturar algunas de estas poses o expresiones que los humanos tratamos de catalogar desde nuestra perspectiva.

Ubiqué una pareja de pequenes apenas a unos 300 metros de mi casa. Los veía prácticamente a diario por varias semanas, por lo que fue evidente que estaban custodiando la madriguera a corta distancia. Fue así que en varias ocasiones durante algunas semanas, me acerqué a fotografiarlos. En una de estas ocasiones, logré - gracias a mucha paciencia y algo de tolerancia por parte de uno de los pequenes, algunas tomas a muy corta distancia y con la calma y paciencia de capturar algunas de estas expresiones.

Primero, la aproximación

En diversas ocasiones, las aves no tuvieron mucha tolerancia a mi presencia, menos cuando con poca delicadeza, me acerqué muy rápido. Apenas logré algunas tomas a cierta distancia, pero con un ave que apenas unos segundos después decidió emprender un corto vuelo para alejarse, lo que me impidió tener la calma para componer bien la foto. Menos para acercarme y lograr un primer plano del ave.

Se requirió de la paciencia que un día me permití y que finalmente no resultó en horas de espera como pensé inicialmente, sino que una aproximación paso a paso que en un par de decenas de minutos me permitió ganarme la confianza del pequén y así lograr algunas de las tomas que quería. El proceso fue más o menos así, como muestran las fotos y las horas de registro de cada una de ellas.


19:15 - Primera aproximación.
El pequén aún a distancia se muestra cauto y no deja de mirarme.


19:20 - Cambio de ubicación.
En un apuro excesivo de mi parte, el pequén se cambió de árbol y tuve que comenzar nuevamente el acercamiento.


19:26 - Algo de confianza.
Me acerco apenas dando un paso por minuto. Literalmente. Este ritmo y la ausencia de movimientos bruscos ha permitido que el pequén me permita acercarme.


19:35 - En posición.
Continué acercándome y busqué evitar el contraste entre el cielo y el cerro de fondo, logrando un cielo limpio como background. Me tomó 15 minutos (y 15 pasos) llegar a esta distancia.

Segundo, las expresiones

Finalmente logré tener al búho a una distancia en que ocupaba el total del rectángulo de la fotografía, gracias a mi telefoto de 300mm, y complementando con los tonos más naranjos de las luces finales de este día de Febrero, capturé algunas de las expresiones que este pequén me regaló en los siguientes minutos. A continuación una muestra de algunas de estas fotos, particularmente aquellas en las que la cara completa del ave se ve iluminada por las luces del atardecer y en las que tanto la posición de la cabeza y cuán abiertos tiene los ojos, son los aspectos que configuran cada expresión.

Sólo faltaría que la mente humana le ponga palabras a lo que el búho pueda estar pensando en cada una de estas fotos ... pero eso lo dejo a vuestra imaginación. Cómo no.

© 2009 Rodrigo Sandoval - www.RodrigoSandoval.com

 

 

Todas las Fotografías y Texto tienen Copyright © 1997-2009 Rodrigo Sandoval U. -  Lo Barnechea, Santiago CHILE